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Según el grupo de investigación BIOPEP “La incidencia de las alergias alimentarias está creciendo rápidamente, con gran prevalencia en las sociedades occidentales y una amplia variedad de síntomas implicados” y según la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) “Los ingresos por reacciones graves se han multiplicado por 7 en los últimos 10 años”.

La incidencia de las alergias alimentarias aumenta rápidamente, presentando una gran prevalencia en la sociedad occidental y una gran variedad de síntomas. Alrededor del 30% de la población europea afirma ser alérgico a algún alimento. Desde Lavacaquesi nos preguntamos, ¿qué está pasando?

Productos destinados a las personas con determinadas alergias o intolerancias alimentarias, dejan muy claro las sustancias que no contienen e inundan las estanterías de los supermercados. Alimentos sin gluten, sin lactosa, sin huevo, sin soja, sin frutos secos. Incluso se específica muy claro la ausencia de gluten en alimentos que no deberían de llevar gluten, ¿por qué un producto cárnico iba a llevarlo? Pero, ¿cómo de engañados estamos?

Son muchas las ocasiones en las que nuestros hábitos de vida están provocando que la comida no nos siente bien, sin que ello se deba a alergias o a intolerancias. Comer con prisas, sin masticar bien, sin tomar líquidos, consumir alimentos muy pesados y grasientos, todo ello contribuye a digestiones difíciles y a que pensemos que tenemos algún problema de intolerancia. Los alimentos que ingerimos y las cantidades, influyen. Además de que el sedentarismo y la obesidad afectan a nuestro sistema digestivo.

No nos engañemos: lo libre de gluten y sin lactosa, vende.

¿Qué es ser alérgico y que es ser intolerante?

Utilizamos estos términos de forma indistinta y completamente normalizada, cuando en muchos casos ni siquiera sabemos lo que significan. Se trata de dos reacciones adversas que se producen en nuestro organismo tras consumir determinados alimentos, pero que son muy distintas la una de la otra.

Hay reacciones a ciertos alimentos que tienen un origen toxicológico, como nos sucede si comemos mayonesa en mal estado. Ello tendría un efecto adverso en cualquier persona. Otras, dependen de lo susceptible que sea el individuo. Si esta hipersensibildiad a ciertos alimentos se debe a un mecanismos inmunológico la llamamos alergia sino, es una intolerancia.

En el caso tan popular de la leche, si uno es alérgico, lo que se experimenta es una respuesta inmune frente a sus componentes, mientras que ser intolerante se debe a una deficiencia de la lactasa, la enzima que se encarga de digerir este azúcar.

El componente genético es fundamental en cuanto a las alergias se refiere. Pero el gran aumento en la prevalencia lo que nos sugiere es la contribución de factores medioambientales relacionados con nuestra dieta y nuestra flora intestinal.

¿Cuáles pueden ser las causas?

Cada vez son más los estudios que sugieren una relación entre la obesidad y el mayor riesgo de afecciones alérgicas. Las dietas que son ricas en grasas, van a provocar cambios en la mucosa intestinal y que las células epiteliales sean más permeables, lo que les viene muy bien a las alergias.

Que este aumento sea mucho más evidente en las sociedades más desarrolladas se debe también a múltiples factores. Para empezar es donde más estudios se realizan, a la vez que es donde más alimentos procesados y ricos en grasas se consumen. Además de aportar a nuestra dieta menores cantidades de vitamina D, cuya carencia es un posible desencadenante de las alergias.

Y otro dato muy revelador, es que la mayor exposición a agentes infecciosos y parásitos durante la infancia, provoca que el organismo sea más resistente a las alergias. En otras palabras, que el exceso de higiene y sobreprotección en la infancia nos hace menos resistentes. Así como restringir ciertos alimentos cuando somos pequeños por miedo a que nos sienten mal, generando el efecto contrario en la edad adulta.

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